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Ser referente adulto. Acompañamiento integral y multidisciplinar de la persona y su entorno

Este trabajo fue presentado en el marco del Seminario Taller de la Institución Teresiana sobre Protección a personas vulnerables. Madrid julio de 2019.

El trabajo tiene como propósito de pensar el acompañamiento  a personas que atraviesan situaciones de violencia, cual fuere su forma. El tema de “las violencias” conforma un escenario amplio: femicidios, abusos sexuales, abusos de poder, abuso o acoso  moral hasta malos tratos. Invita a entrecruzar miradas, enfoques, -sociológicos, políticos, filosóficos, teológicos, jurídicos, psicológicos-, convocando a un diálogo multidisciplinar.

Las violencias son un síntoma social de nuestros tiempos, un emergente de nuestra sociedad que, hoy en día, después de años de mantenerse oculto, silenciado es problematizado. Por lo que, un espectro de conductas y modos de vinculación naturalizados comienzan a ser nombrados  y conceptualizados como violencias, otorgando una paulatina visibilidad a este fenómeno.

Acompañar de manera integral y muldisciplinar requiere una mirada que comprenda varias dimensiones. Desde la psicología, el acento está puesto en la clínica psicológica, más específicamente en la asistencia. Pero la complejidad y magnitud de este fenómeno social no se agota, ni se resuelve en ella, por lo que es crucial pensar  estrategias que apunten al cuidado, prevención y promoción de otros modos de vinculación. 

Requiere de una acción sistémica en diferentes frentes, o dimensiones, tales como:  la dimensión epistémica, que apunte a brindar conocimiento de los derechos de las personas; la dimensión subjetiva, que   fortalalezca los aspectos de la subjetividad como ciudadanos; la dimensión formal, que apunta al cumplimiento de las leyes; la dimensión política, vislumbrar aquello que el estado brinda a las personas en términos materiales y simbólicos; la dimensión jurídica; que vigile que  el derecho se cumpla, y una dimensión cultural, tal vez la más difícil de sortear, puesto que, cuando ciertos estereotipos culturales tienen fuerte arraigo hace que las personas se mantengan muy alejadas de sus derechos, y cuestionen ciertas realidades.

 La asistencia psicológica es una de las herramientas que disponemos para auxiliar, acompañar y contener problemáticas de violencia. La misma puede tener diferentes modalidades o enfoques; puede ser psicoterapia individual, psicoterapia de grupo,   psicoterapia familiar; o la combinación de algunas dependiendo la valoración de la situación.

En  la clínica actual, muchas de las consultas psicológicas están referidas a  problemáticas vinculadas a las patologías del acto, en las que lo simbólico ha desfallecido, entre las que se encuentran la violencia, los abusos sexuales, el golpe, la fuerza del insulto y de la amenaza, y los malos tratos.  

Esta clínica nos confronta a lo traumático. Trauma, es aquello del orden de algo que traspasa el límite de lo tolerable, difícil de metabolizar, que expone al sujeto a un exceso. Personas que expuestas a situaciones violentas, su psiquismo  está arrasado, desbastado, lo que nos pone en alerta para evitar una victimización secundaria. En casos de abusos incestuosos hay algo que se trastoca, se quiebra del soporte del otro, la violencia esdesubjetivizante, ya que, quien debe proteger y cuidar, corrompe, hiere; instalándose una lógica contranatura.

Silvina Cohen Imach (2013) refiere que desde la clínica psicológica ,  cada sujeto requerirá un trabajo de construcción y reconstrucción de su historia personal, mediante un trabajo psíquico que habilite la elaboración y desprendimiento de  situaciones dolorosas. Será el principal objetivo del trabajo terapéutico, para permitir a quienes padecen – mujeres, niños/as- adolescentes- toda persona en situación de vulnerabilidad – reconstruir un pedazo de historia  excluida de toda representación y pueda ser articularse con el resto de su trama subjetiva, lo que le otorga un lugar como sujeto de su historia.

El enfoque y perspectiva del fenómeno de las violencias que quiero acercar es pensando la comprensión desde una perspectiva vincular –relacional, que nos proporcione herramientas para no quedar entrampados en una mirada binaria víctima-victimario, abusado-abusador, mujer-hombre, que limite nuestra mirada a un fenómeno tan complejo, y que nos tienda la trama de reproducir un modelo de violento, por simplificador.