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La atención de la vida siempre en pendiente

Una vez más hemos asistido con pavor a acontecimientos dolorosos. Los más renombrados salen en los medios y así somos muchos más los atravesados por la situación.

En el territorio de todo el país las cosas que pasan manifiestan sin aspavientos y cruelmente que la atención de la vida está siempre en pendiente.

La nota de Natalia Arenas es un raconto certero de lo que pasa en esta dirección. https://latinta.com.ar/2021/07/tan-bionicos-policia/ 

El pasado jueves 29 de Julio desde Cadena 3 Argentina en el programa de la noche “Turno Noche” me invitaron a dialogar al respecto de los dichos que una mamá (Martina, mamá de Chano) devastada por la situación que había vivido con su hijo, necesitado de atención médica, psiquiátrica y psicológica específica, y que finalmente resultó herido de bala. 

Pensé inmediatamente que era imposible no ponerse en su lugar. Y entonces no sería imposible conmoverse con su dolor. En medio de tanto dolor, Martina  lúcidamente pone en el lugar de las víctimas al que única y solamente lo es en esta situación: Chano. Entonces si no caemos en el falso y simple dilema de encontrar victimarios -la mamá lleva la delantera en esto- tenemos que hacer el esfuerzo por responsabilizarnos, cada uno desde su lugar y posición, para comprender  ¿qué pasa?, ¿qué nos pasa? y ¿qué podemos y tenemos que hacer a corto, largo y mediano plazo para que “la atención de la vida deje de estar siempre pendiente”? 

La ley de salud mental que nos rige 26.657 fue sancionada y promulgada hacia fines del año 2010. En ella se aboga por la transformación de un enfoque tutelar hacia un enfoque de derecho. Donde las personas afectadas por patologías emocionales y mentales y las personas que padecen adicciones puedan y deban ser abordadas desde la complejidad de un modelo de restablecimiento de su salud mental (o parte de ella) que se inscriba en el territorio del lazo social como marco que garantice y provea la suscripción del padeciente en una historia singular, anclada en su contexto social y familiar. 

Sin embargo y como bien sabemos “del dicho al hecho hay un largo trecho”. Y así la letra de la ley está, casi once años después, muy lejos de transformarse en realidad.  Las razones son muchas y se van entrelazando unas a otras formando una telaraña capaz de soportar montones de elefantes balanceándose, cómo dice la canción. Históricamente la sociedad y sus protagonistas han construido una red de sentidos que entraña y determina la relación que los hombres sostienen con el padecimiento mental y sus portadores. Los valores y sentidos otorgados a la locura -y también a las adicciones- se arraigan, desde siempre, en la discriminación, la crueldad, el desconocimiento y el punitivismo. 

Nos tiene  que quedar claro entonces, y que la vida y la muerte de las personas que nos interpelan con su dolor no sea en vano, que no se trata tan sólo de sancionar nuevas leyes; se trata de trabajar comprometidamente en la transformación de lógicas, valores y sentidos que permitan inscribir la idea de……..de qué?. ¿Cuál es la inscripción que nos falta?. ¿Cuáles son los eslabones perdidos que los hechos se esfuerzan en poner de manifiesto?

Los invito a escuchar la nota en Cadena 3 Argentina y seguir reflexionando juntos.

Soledad Graglia