El virus no se toma vacaciones

El virus no se toma vacaciones ni entiende de tiempos festivos y de reencuentros. La tercera ola golpea otra vez el ánimo, titula Mariana Otero una nota de la voz del interior, publicada el último día del año, de la que pude participar junto a otras colegas. 

En ella reflexionamos sobre los efectos del conflicto sanitario, los contagios, los riesgos y las limitaciones a la vida cotidiana en las emociones, los vínculos y las propias ideas de los padecientes de la situación. La lista no es corta ni sencilla de comprender. Sin embargo hay un hilo de coincidencia en los psicólogos que fuimos consultados; “renovar el esfuerzo, las acciones y la tolerancia respecto a lo que pasa, para seguir adelante”. Y “la necesidad de encontrar “lo novedoso” en la repetición, que permita “recuperar la capacidad de proyectar, dentro de lo posible”. 

Centralmente se trata de la responsabilidad y potencialidad que tenemos las personas de hacer algo con el sufrimiento que nos toca “Condenado a investir” dice Piera Aulagnier (Psicoanalista Francesa) para referirse al trabajo intenso y sistemático que precisa hacer el psiquismo para poder vincularse con la realidad del mundo que lo rodea. 

Sin embargo, dicho trabajo no se realiza en soledad, sino en el contexto de los vínculos y los afectos circundantes. De allí que el trabajo, la responsabilidad y la potencialidad sea compartida; social. 

Los invito a leer y compartir la nota

Soledad Graglia