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El insomnio en tiempos de pandemia

Nota de La Voz del Interior a Soledad Graglia y otros profesionales sobre el insomnio publicada el día Viernes 27 de marzo de 2020

El insomnio es una manifestación reactiva a que algo nos está pasando. Podría pensarse como la temperatura corporal mayor a 37 grados, la fiebre; que tanto nos ha enseñado la medicina a no taparla porque es una defensa del organismo. En el caso del insomnio también está funcionando una defensa emocional, que aunque fallida, sirve para expresar que algo no anda bien, que hay algo que nos inquieta, nos pone ansiosos y hasta probablemente nos angustie. En el insomnio, total o parcial, el psiquismo está en alerta. No puede bajar la guardia –relajarse, descansar-  porque siente que hay un peligro que lo asecha. Ese peligro tiene grados, tiene intensidad que varía según el peligro del que se trate y según las características defensivas de la persona que lo enfrenta. Sin embargo estos parámetros de los que estamos hablando se desestabilizan por completo cuando el peligro –que desencadena el insomnio- es desconocido y altamente amenazante. Hoy el Coronavirus es el nombre de ese peligro inminente y como si fuera poco la amenaza se sitúa en el ambiente que compartimos y en el otro que es nuestro par. Por lo que el insomnio se puede profundizar, como intento –fallido- de no bajar la guardia, de recuperar algo de control dándole vueltas al asunto, de catalizar lo que nos angustia y nos hace sufrir. ¿Y qué hacemos con eso? Ensayo y error. Desacelerarnos y suspender los modos de funcionamiento que conocíamos y controlábamos. Tolerar el cambio buscando compartir lo que nos pasa, ya que nos está pasando a todos (lo reconozcamos o no). Habilitar nuevos modos de hacer las cosas y  nuevos modos de relacionarnos con los otros y también con nosotros mismos. Todo ello insisto, al modo ensayo y error. Si el insomnio persiste  inmodificable consultar a un profesional psicólogo. En este momento de aislamiento obligatorio y preventivo son diversas las modalidades de consultar   a los psicólogos, que similar a los médicos,  están organizándose para atender la conflictos  emocionales colectivos derivados de la crisis sanitaria